MIS CUENTOS
 
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MIS CUENTOS

 

      

EL MUNDO MÁGICO

 

Había una vez, un niño y una niña que se habían perdido en un bosque y no sabían el camino de regreso a su casa, los niños todos asustados intentaron salir de aquel bosque tan repugnante y asqueroso, allí había hasta telarañas, los niños anduvieron, anduvieron, anduvieron, hasta que se hizo de noche.

Los niños se asustaron, tuvieron que pasar la noche junto a un árbol y miles y miles de árboles a su alrededor por que como bien os he dicho es un bosque. Los niños se escaparon de casa, por que su madrastra les trataba muy mal desde que su padre murió ¿A que no os había dicho como se llamaban los niños? ¿Os lo digo? Si. No ¡Vale! ¡Os lo diré¡ Se llamaban Cenicienta y Felipe.

Sus dos hermanastras Llulia y Sulppia hacían como que fuesen sus criados. Si no fuesen los criados de Llulia y Sulppia y su queridísima mamá, los meterían en la mazmorra durante tres días sin comer y sin beber.

Bueno, vamos a lo que vamos, vayamos al cuento ¡Sigamos con el cuento!

De todas las cosas de las que te he contado hasta ahora, los niños seguían perdidos en el bosque, pero les esperaban una cosita muy interesante: siguiendo por el bosque un poco más hacia delante habían dos caminos, Felipe decía que por el de la izquierda y Cenicienta (que era más lista que Felipe) dijo que por el camino de la derecha y por ahí está esa sorpresita tan interesante que os tenía que contar.

Como os decía, el titulo se llamaba El Mundo Mágico, y hasta ahora no había nada mágico a su alrededor excepto un mago que estaba haciendo magia por allí para que le tirasen unas monedillas; si esa era la sorpresa, a los niños no les ilusionó mucho, pero bueno, al final se hizo de noche; los niños, como ayer, tuvieron que descansar en un árbol y al día siguiente al amanecer se encontraron una botella de vino enorme, como un millón seiscientas veces mayor que su tamaño.

Los niños se quedaron pensativos, y dijeron a la vez ¿Qué es esto? Cenicienta que era la más lista sabía leer y leyó que dentro de la botella era un mundo mágico. Los niños se quedaron sorprendidos, tardaron tres días en llegar a la cima de esa botella y esos tres días fueron sin descansar, sin dormir, sin beber agua, sin comer…

Allí todo les iba muy bien y no volvieron a pasar una vida mala, sino lo contrario de una vida mala: una vida estupenda, donde fueron muy felices. Bueno, me tengo que despedir de vosotros/as besos

FIN

 Autora: Celia Masedo Mayoral

12-01-2006

 

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