MIS CUENTOS
 

 

Ir al índice de

MIS CUENTOS

 

      

EL RATONCITO MARTÍN

 

 

 

 

  

Un cuento de Celia 

Había una vez una familia de ratones (el papá y la mamá).

El papá se llamaba Riki y la mamá Mansi.

Mansi tuvo 6 ratoncitos, 5 salieron bien, pero uno salió medio tonto. Nadie sabía que había tenido 6 hijos, todos pensaban que había tenido 5.

El “tonto” se metió en un bote de pintura de color rojo y fue a su mamá pero no le acogieron (decía que ella no era su mamá).

Al cabo de unos meses vieron a aquel pequeñín solo en un jardín llorando y diciendo que no tenía familia.

Al cabo de dos meses mas adelante, todos sus hermanos ya tenían nombre, pero él seguía ahí tan solo y sin un nombre.

El no podía demostrar que era de su familia porque era de color rojo y ahí no había ni un solo ratón de color rojo.

En todos estos meses, el pequeño ratoncito no se había dado cuenta de que había una charca al otro lado de la esquina.

El pensaba: -Ya podré demostrar que esa es mi familia porque me quitaré la pintura y estaré como los ratoncitos normales. Tendré un nombre como todos mis hermanos y lo mejor es  que tendré una familia.

Cuando llegó a la charca y se quitó la pintura roja fue hacia su familia.   

                                      ********

Una amable ratoncita dijo: -¿Puedo ver a tus 6 hijos?

-¿Qué? ¿Qué?- Se quedaron todos. -Pero si solo tengo 5.

- No. Yo vi a tus 6 hijos, solo que al que tu no has acogido es normal; es que se metió en un bote de pintura roja y por eso es rojo.

La familia, con ojos llorosos salieron en su busca justo cuando el ratoncito llegó y no había nadie.

El pensaba que estaban huyendo de él.

El dijo llorando: -Me esperaré aquí.

Pasaron horas y horas, pero no aparecían.

El dijo: -Será imposible lo de tener un nombre, una familia.

Ya por la noche y de repente, una familia de ratones se abalanzaron sobre él diciendo:

- Por fin te encontramos. Llevamos toda la tarde buscándote. Sabemos lo que te pasó: te metiste en un bote de pintura y… bueno, lo importante es que estás aquí ¿no?

- Si, respondieron todos.

A la mañana siguiente le bautizaron con el nombre de Martín.

A partir de aquel día se lo pasaron todos muy bien.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

 

Celia Masedo Mayoral

Madrid, enero del 2007

 

      Índice de Mis Cuentos